Ryanair descorcha el champán: empieza la fiesta de los recortes.
Ryanair, la compañía irlandesa subvencionada con dinero cántabro, ha comenzado con los recortes de cara a la próxima temporada.
Según la programación que ahora mismo hay disponible en su web, Parayas perdería tres rutas nacionales, cuatro frecuencias semanales con respecto a la pasada temporada de invierno, y lo que es más importante, 11 menos que la presente temporada de verano.
Rutas canceladas
Las rutas canceladas, por el momento, son Málaga, Lanzarote y Gran Canaria, estas dos últimas de forma inexplicable si nos atenemos a los excelentes porcentajes de ocupación que mantenían (similar situación se vivió con la cancelación de la ruta a Alicante). El motivo es más que evidente: traspasar dichas rutas de Santander a Bilbao, aprovechando los huecos que dejan.
En cuanto a Málaga, el asunto es más delicado: el avión que cubría el salto, es el que hacía Santander-París-Santander, para luego regresar a Málaga. Pues bien, desde la próxima temporada de invierno, el avión que cubrirá dicha ruta procederá de Londres y no de Málaga. Al ser una ruta subvencionada, esta no puede ser eliminada porque sí, por lo que se ven obligados a mantener una ruta que solo funciona bien unos pocos meses a lo largo del año.
Pero el asunto va más allá: fruto de que la W venga de Londres, éste vuelo tendrá ahora horarios completamente intempestivos como se puede apreciar en su web, por lo que probablemente la ocupación se vea resentida.
Disminución de frecuencias
Ryanair va más allá, pues además de cancelar tres rutas, suprime once vuelos semanales:
Madrid pierde cuatro frecuencias semanales, pasando de 14 a 10, o lo que es lo mismo: de dos frecuencias diarias a una, cuatro días a la semana. Mantiene el vuelo de primera hora, suprimiendo el de última hora. Esto unido a los recortes de Air Nostrum van a provocar, a menos que otra compañía lo arregle, una situación de incomunicación total entre Santander y Madrid.
Por otro lado, Roma pasa de 4 a 3 frecuencias semanales, a pesar de las excelentes ocupaciones con las que cuenta. No hay ejemplo más claro de maltrato hacia una ruta que Roma: empezó siendo diaria con las mismas ocupaciones que hoy en día. Debido a “problemas operativos” redujo sus frecuencias entre Santander y Roma, pues alegaban que no tenían slots suficientes. De mientras, Ryanair no hace más que anunciar nuevas rutas y frecuencias desde Roma, a la vez que recorta desde Santander.
La broma de mal gusto: la ruta Santander-Barcelona
La fiesta sigue, pues aunque tras este brutal recorte cualquiera ya se habría ido a un after para proseguir la fiesta, Ryanair sigue apoyada en la barra pidiendo más copas: la ruta entre Santander y Barcelona pasa de ser diaria a tener cuatro frecuencias semanales (4). Las mismas que Vueling. Y, oh sorpresa, en un horario prácticamente idéntico. ¿Le ha molestado a la Irlandesa la entrada de Vueling?
El chantaje, una forma de actuar muy Ryanair
Pero, antes de que nos lancemos a buscar culpables, esta situación no se debe ni más ni menos a que Ryanair está intentando chantajear al Gobierno, suprimiendo conexiones y frecuencias, a fin de renovar a la alza el convenio de promoción turística que mantiene con Cantabria. Sin embargo esto no es nuevo: Valladolid, Zaragoza o Santiago, además de Gerona y Reus, ya han pasado por esta misma situación: algunas mejorando su oferta, pero en la mayoría de los casos ésta se ha visto drásticamente resentida, caso de los dos aeropuertos catalanes. De este chantaje, hay que aclarar, no tiene la culpa el Gobierno. Sí la tendrá si definitivamente se lleva a cabo el recorte, por no intervenir y frenar la situación, poniendo a Ryanair los pies en la tierra. Es su turno, el balón está en su campo Sr Arasti.

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